4.28.2010

ENTREVISTA A PAULA ISLAS

Buscar muy adentro y reinventarse


Vanessa Carvajal



Paula Islas (ciudad de México, 1978) radica en Guadalajara, Jalisco desde los 3 años de edad. Estudió fotografía en el Instituto Cultural Cabañas y la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Trabajó como fotoperiodista para un diario local y ha tomado diversos talleres fotográficos nacionales e internacionales. Obtuvo la beca para jóvenes creadores 2007-2008 del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) con el proyecto “Recetas de la felicidad”. Ha expuesto su obra a nivel local, nacional e internacional en lugares como San Luis Potosí, San José, California y Chile.




El trabajo que se publica en este número es la serie de fotos “Paraíso Perdido”.

Sí, se me hace un tema un poco fuerte pero por lo mismo tenía ganas de mostrarlo. Sé que representa muchas cosas que normalmente no se dicen, aunque es muy diferente a mi trabajo de creación. Es fotodocumental y se define por ser un trabajo de investigación, son retratos directos, básicamente no tienen intervención, son testimonio real.




¿Cómo surge este proyecto? ¿Cómo te acercas al tema?

Yo conocí El Salto por ahí de 2006 o 2007 y la primera vez que fui –porque trabajé en un diario aquí- fue a cubrir una nota, la reportera y yo. Y a mí se me hizo súper fuerte ver cómo se vivía a media hora de mi ciudad y ver que eso afectaba de alguna forma donde yo vivía; a lo mejor no muy directamente o no muy visiblemente, pero sí era un dejo de contaminación bien fuerte. Y eso me impactó muchísimo. Me impactaba ver que a lo mejor no era tan obvio en la cuestión visual, pero que el río llevaba arsénico, cianuro, acido clorhídrico, cosas que son letales y que son de exposición continua en un largo plazo. Y de ahí nació mi curiosidad. Regresé en 2008 buscando dónde yo había estado, con quiénes había platicado y encontré gente que me empezó a presentar los casos de gente enferma. Me llamó mucho la atención porque, justo cuando iba manejando para allá, en el radio, el secretario de salud que ahora está destituido -Alfonso Gutiérrez, creo que se llamaba- estaba diciendo que no había ningún testimonio de que era grave el caso de contaminación. Y entonces llegué y me encontré con mucha enfermedad. Y enfermedades que no te matan rápido, yo pensaba que me iba a encontrar con mucho cáncer, pero son enfermedades que sí van limitando tu buena calidad de vida. Ciertos cánceres más lentos, otros sí son más rápidos, pero sobre todo hay mucha insuficiencia renal en jóvenes y niños, que son los casos que más he documentado.



Las series de “Paraíso Perdido” y “Recetas de la felicidad”, en particular, me parecieron teatrales por los colores y la postura de las personas. Ahí veo la interdisciplinariedad del teatro con la fotografía.

Qué loco porque la foto inclusive nace más cercana al teatro y después se vuelve un pretexto para hacer cine. Creo que eso no se ha quitado, al final de cuentas, para mí es importante. En este caso, me basé mucho en los retratos que se hicieron a principios de siglo (XX), ese oficio de retratar familias. Para mí sí era importante poner esa estética, me llamaba mucho la atención; buscar un lugar de fondo que hablara del mismo contexto y que, al mismo tiempo, satisficiera mi capricho. Pero sí quería hacer un retrato a la antigua, de ahí sale esta cuestión. Y sí, es un poco como dirigir al sujeto que tienes enfrente y eso es lo que intenté hacer con los retratos de la gente.



¿Qué nos puedes decir respecto a trabajos previos que hayan tocado temas fuertes que te hayan llevado a investigar o profundizar más?

Anterior a esto, en la cuestión documental, tengo un trabajo que estaba por terminar sobre chavos gays asumidos en la ciudad. Sí me interesa mucho ese tipo de temas que nos definen como sociedad, pero a lo mejor no son temas que nos gusta hablar mucho. Y me refiero al común denominador: vivimos en una ciudad muy llena de costumbres y, aunque no queramos, pesa. Y eso me llama la atención porque genera condiciones sociales interesantes. Me parecía, con lo de los chicos gays, una voz importante decir que ellos, voluntariamente y con mucho valor, habían asumido una posición que no era fácil en nuestro entorno.



¿Cuál crees que ha sido tu papel como fotodocumentalista y fotoperiodista en este tipo de temas?

Creo que es súper importante. Yo, después del periodismo, me dediqué dos años a hacer foto construida porque sí necesitaba un espacio para poder decir en imágenes lo que no encontraba en la realidad. Pero después de estar tanto tiempo haciéndolo, me encontré con que no puedo negar que la imagen es muy poderosa para decir cosas y que es una ventana importante para denunciar ciertos temas que a mí me molestan, que personalmente tengo incomodidad. Entonces, básicamente un especie de exorcismo es hacerlo imagen y es parte de lo que me interesa, dentro de lo documental y del territorio de creación.


¿Piensas en el receptor de tu trabajo cuando estás haciendo proyectos como estos?

Mira, pienso en decirlo de una forma clara, tal vez si pensara en el receptor a lo mejor ni siquiera empezaría ningún proyecto. Pero pienso en que sí vaya a ser visto y decirlo de una forma evidente, no difícil.

¿Qué le podrías decir a alguien que quiere iniciar o está iniciando en la fotografía? ¿Qué va a encontrar en ese mundo?

Yo creo que uno tiene que buscar muy adentro de sí mismo una voz muy honesta. A veces como que cuesta un poco de trabajo echar a volar…se copia o imita a los fotógrafos que nos gustan. Creo que es muy importante ser honesto, ser sincero con uno mismo y eso es un trabajo de mucho tiempo.

Aquí en Guadalajara, ¿qué se va encontrar esa persona que inicia?

Guadalajara es un terreno donde no hay una brecha bien definida, hay que hacérsela un poco. Creo que ser disciplinado a cualquier persona la va a llevar al lado donde quiera estar y, si quieres hacer foto, adelante. A lo mejor en el terreno editorial sería un poco complicado porque no hay muchas revistas; México es muy centralista y todavía las revistas se están editando en el DF y ahí sí sería un sueño guajiro decir “me gustaría hacer una revista, no sería mala idea aquí”. Creo que hay oportunidad, pero también hay que trabajarle muy duro.

 
¿Y qué puedes decir de tu experiencia como fotoperiodista?

A aquellos que les guste dedicarse al fotoperiodismo, creo que ahora no es un momento tan fácil como antes. Ya no trabajo en el periódico, pero cuando lo hacía trabajaba básicamente por asignación y muchas veces no tienes oportunidad de hacer las fotos que a ti te gustaría. Es un poco desgastante estar haciendo fotografías por encargo y no tener el tiempo suficiente para hacerlas como tú quieres o como tú crees que puede ser mejor. Básicamente, una de las características del fotoperiodismo es decir en una imagen todo un evento, eso puede ser una hora o cinco: ahí está todo la virtud del fotoperiodismo y la habilidad de decirlo. Creo que es un trabajo bien bonito, realmente yo aprendí muchísimo y estaba contenta con la gente y con los temas que están aconteciendo en la comunidad, y es privilegiado por el acceso que tienes. En esta ciudad para mí sí llegó a ser cansado, pero personalmente, porque a lo mejor hay quienes sí están contentos ahí. Yo sí tenía una necesidad de más tiempo para investigar sobre ciertos temas o experimentar en otras cosas, que fue, finalmente, el camino que yo decidí.

¿Cuáles son tus proyectos a corto o mediano plazo?

Ahora mismo estoy terminando, por lo mismo que dije de ser disciplinada, cerrando unos proyectos que comencé y a punto de iniciar otros. De pronto estoy como en cinco temas a la vez: estoy haciendo castings de locaciones y estoy por empezar un proyecto de creación muy personal. Y tengo algunas ideas de una hacer un breve documental. Estoy cerrando lo de El Salto y también otros (proyectos) que traigo la decisión de hacerlo en estos días.

¿Qué balance puedes hacer de tu trabajo profesional hasta ahora y qué satisfacciones has tenido?

Creo que he tenido mucha suerte. Realmente tuve el privilegio de trabajar y al mismo tiempo estar en becas muy importantes en este país. Me siento bien agradecida y bien orgullosa. Tuve la oportunidad de estar en un taller en Buenos Aires (Argentina) con Susan Meiselas, que es una documentalista muy importante. Al mismo tiempo, estuve en unos talleres integrales a nivel nacional y tuve la beca nacional 2007-2008 de FONCA, jóvenes creadores. Ya después de eso, seguir trabajando. Uno pasa por muchos senderos a través de esto de la foto y a veces no es tan sencillo, uno se va reinventando.

 
Sobre el taller al que asististe en Buenos Aires con Susan Meiselas, ¿qué aprendiste en ese taller? ¿Qué te dejó para el futuro?

Fue una experiencia muy importante por forzarte mucho a trabajar en un lugar que no es tu país, sobre un tema trascendental, en imágenes. Eso es complicado: el no tener ciertos miedos, concentrarte en un solo tema. Por ejemplo, no estarte quejando de “ay, es que estoy en un periódico y no tengo tiempo” o en cualquier otro trabajo. Creo que los trabajos más importantes son los que se hacen cuando uno no tiene ningún patrocinio de ninguna clase. Finalmente, creo que la fotografía es un medio que se ha hecho mayoritariamente a raíz de esfuerzos personales; tanto en lo documental como en el territorio de creación creo que eso es bien válido, ahí se aplica. También (aprendí) que el valor de una imagen es muy poderosa, que uno tiene mucha responsabilidad al usarla y un compromiso al idearla.



¿Cuáles fotógrafos y fotógrafas han dejado una huella en tu vida? ¿Qué te gusta de su trabajo, en general?

¡Híjole, muchísimos! Voy a hacer un recuento: me gusta mucho Sandy Skoglund, Yasumasa Morimura, es japonés. Me gusta mucho Gerardo Suter; Dado Galdieri, que es un fotógrafo brasileño. Me gusta Rodrigo Abd, es un fotógrafo de agencia documental argentino trabajando en frontera Centroamérica. Me gusta Anthony Goicolea. ¡Son millones! Me gusta básicamente la forma en que logran decir una historia con una estética muy linda. Sería muy complicado describirlo, pero son los colores, las formas, las aproximaciones de encuadre. Ahora que he estado estudiando un poco o un mucho, creo que son muchos los fotógrafos que me gustan. Últimamente he estado viendo cosas de Matthew Barney, es un artista estadounidense que hace unas puestas en escena maravillosas, pero es más en video. Me nutro mucho de la foto, pero me gusta mucho el cine, me gusta mucho la música, el arte en general. Por ejemplo, Matthew Barney tiene unas instalaciones impresionantes y te lleva a otro lugar. Creo que siempre y cuando una obra te pueda transportar, con eso es suficiente para mí. Y eso trato de hacerlo con el trabajo propio, ya lograrlo es toda una historia.

1 comentario:

Ojo Nocturno dijo...

Una entrevista agradable y muy buen trabajo el de Paula Islas y tuve la oportunidad de ver por internet las fotografías de Receta de la felicidad, exelente.
Chido!!!
Saludos!